Carlos Cavagnaro
"Nadie hizo más en menos tiempo"
 
Lunes, 14 de Abril de 2008
 » El ex DT de la Selecta rompe el silencio. Casi tres años después habla de su paso por el equipo nacional, de directivos, jugadores y técnicos
 

 

 

Cavagnaro, ayer, en su Necochea natal. No se guardó nada.

Dinero no le falta. Carlos Cavagnaro vive en el distinguido barrio de Recoleta, la zona más aristocrática de Buenos Aires. Y si uno baja unos 450 kilómetros al sur y pasa por Necochea, su ciudad natal, descubrirá que casi todo le pertenece. "Menos la iglesia, el edificio de la alcaldía y el de la policía, el resto es casi todo de él", exagera alguien que lo conoce bien.

Sin embargo, el mayor capital del ex entrenador de la Selecta no son sus propiedades ni sus cuentas bancarias sino la vitalidad y la energía con que encara cada día de su vida. Siempre una sonrisa, siempre un comentario risueño, siempre una frase original... Está en Argentina, pero sabe absolutamente todo lo que pasa en El Salvador, desde la Selección, la interna de los clubes y hasta la supuesta ilegalidad de Calvo.

¿Qué recuerda de El Salvador?

Muchísimas cosas y todas son buenas. Desde el día que tomé el avión sigo todo lo que pasa ahí, no sólo lo deportivo, también lo social y lo político. Estuve cinco meses, de los cuales pude trabajar tres, pero siento que fue casi una vida, porque recibí mucho cariño. Yo llegué para la Copa Uncaf y casi no tuve tiempo para entrenar. Pero se lograron cosas, hicimos un gol después de 760 minutos y bailamos a Costa Rica.

¿Se escribe con alguien?

Con muchos. Con conocidos y desconocidos, amigos, enemigos.

En El Salvador casi todos dicen que el problema de la crisis son los malos dirigentes. ¿Está de acuerdo?

Para nada. Para mí los dirigentes salvadoreños son muy buenos. Y puedo nombrárselos uno a uno…

Adelante…

Don Beto Torres, Jorge Rajo, Hugo Villalta, dirigentes que conocían todos los secretos. Y en los clubes, Reynaldo Valle, Jorge Villacorta, Adalid Magaña. Después, Carlos Méndez Flores, un lujo. Le puedo nombrar a Lisandro Pohl, a Marvin Bernal. Y Ricardo Padilla, que merecería un capítulo aparte. ¿Quién dijo que no hay dirigentes capaces en El Salvador?

¿Y entonces?

El tema es que no están unidos, no buscan el bien común. El problema de los dirigentes es el canibalismo, se devoran unos a otros.

Ahora está el problema que muchos clubes no quieren prestar sus jugadores a la Selecta.

Nunca tuve ese problema. Yo logré tener buena relación con los técnicos y me adaptaba a ellos. Y los jugadores eran como mis hijos. Yo recorrí 17,000 kilómetros por el país y siempre fui bien recibido. Si te ponés a pensar, nadie hizo más en menos tiempo. Fijate lo que dejé…

¿Qué?

Yo descubrí a Anaya en Platense y se lo recomendé a FAS. A Manuel Salazar lo vi en Telecom y lo llevé a la selección de Segunda, pero les dije que era un fenómeno, que era un jugador de Primera. Lo mismo pasó con Rolando Torres, que hoy está en Águila. Además, ahora son todos jugadores de selección… En el Vista Hermosa, cuando estaba en Segunda, vi a Manfredi Portillo y a otros chicos muy buenos. Y eso sólo en tres meses. Mirá si me hubieran dejado trabajar más…

Hubiera encontrado más jugadores

Sin duda, porque los buenos jugadores están en las champas, hay que ir a buscarlos. Con trabajo y dedicación, un jugador puede mejorar un 10%, pero el resto ya es genético, viene en la sangre.

Usted fue el que dijo que había que contratar a un preparador de delanteros en vez de un preparador de arqueros. ¿Recuerda esa frase?

Por supuesto. Y pedí para ese puesto al Pelé Zapata, porque era un delantero bárbaro. Pero no lo pudieron encontrar. Nadie sabía dónde estaba… Igual, yo no creo que falten delanteros en el país.

¿Y entonces a qué se debe la falta de gol?

Es que a los delanteros los mandan a marcar, no a jugar. Están más pendientes de lo que hace el rival de lo tienen que hacer ellos. No le tengo miedo ir a jugar contra Estados Unidos al fútbol. Distinto es si tenés que enfrentarte con ellos en una guerra nuclear, porque ahí sí te destruyen. Pero al fútbol no me asustan… Ese es uno de los problemas, los jugadores viven asustados. Cuando yo llegué, los jugadores tenían miedo de salir a la calle con la ropa de la Selecta porque la gente los insultaba. Yo les cambié la mentalidad.

Ahora le toca Panamá, un rival al que todos temen.

El Salvador la tiene fácil.

¿Cómo?

Sí, ¿cómo me va a asustar Panamá? El único que me preocupa de toda la Concacaf es Honduras, porque además de buenos jugadores tienen mucho amor propio. El resto no. México está en un momento lamentable. A Guatemala se le están acabando los futbolistas emblemáticos. Costa Rica está en baja. Y como dije antes, Estados Unidos sólo me asusta si fuera una guerra…

Entonces, no le preocupa Panamá

No hay que preocuparse, hay que ocuparse de ver cómo ganar. Eso sí, hay que jugar con el cuchillo entre los dientes y salir a atacar.

Su período en la Selecta fue sólo de cinco meses, ¿qué pasó? ¿Se fue mal con los dirigentes?

Fue un tiempo corto, pero bueno. Ya estaba arreglada la llegada de De los Cobos. Tuvimos algunos problemas con los federativos, pero fueron balas de fogueo, fuegos de artificio, cosas propias del momento. Yo creo que las dos partes nos equivocamos, principalmente yo. Pero terminamos todo como personas de bien: a los abrazos y juntos hasta el aeropuerto.

¿Qué opina de los periodistas de El Salvador?

Son capaces…

¿Sí?

Sí, son capaces de cualquier cosa… No, ahora en serio, son muy buenos, escriben muy bien y no analizan mal el fútbol, pero ustedes están todos peleados entre sí. Es canibalismo puro, lo mismo que pasa con los directivos. Igual, yo considero que mis verdaderos amigos en el periodismo son aquellos que me han criticado más.

¿Por que?

Porque nunca confundí lo profesional con lo personal. Algo es innegable. Aman a su país, el problema es que en vez de buscar la evolución pretenden la revolución… Te voy a dar un ejemplo…

Dele…

Alguien está construyendo una casa. Viene el otro, y en vez de seguirla, la tira abajo y empieza de cero. Por eso El Salvador no avanza. Hay mucha ansiedad, quieren ver madura la fruta antes de tiempo y al final se pudre todo.

¿Le ofrecieron dirigir algún equipo en el país?

Yo no dirijo clubes, y si estuve dirigiendo un club en Maldivas fue porque me contrataron para fundar el club y armar toda su estructura. Una vez me llamaron del Alianza, un equipo que para mí es como las telenovelas mexicanas. Siempre comienzan riendo y terminan llorando. Es por el apuro, por la ansiedad…

 

Suena su celular por enésima vez. Su colaborador le informa los datos más recientes de su flamante página web – www.carloscavagnaro.com.ar - y él los transmite. "Hay 85 entradas de El Salvador en los últimos cinco días", repite. Es el mismo Cavagnaro, ocurrente y locuaz, que pasó por tierras cuscatlecas. La única diferencia es su aspecto. Se quitó completamente el cabello, un cambio de imagen que estrenó cuando trabajó como reportero para la TV del sudoeste asiático en Alemania 2006 y que luego adoptó permanentemente. "Tengo 62 años y estoy mejor que nunca", aclara. Mientras toma un café, en un periódico ve una foto de Chucho Ramírez, DT interino de la selección de México, y recuerda "a éste lo hice debutar en el Atlante". Y sigue con la lista de sus ex jugadores como José Pekerman y Horacio Cordero.

¿Cómo le fue en Maldivas?

Es un paraíso, unas playas increíbles. Unos socios de Roman Abramovich, el del Chelsea, me llamaron para fundar un club, el V.B.Sport. Lo armé, le hice la logística y lo dirigí la primera temporada. Lo clasifiqué para la Copa de Asia y así que, tarea cumplida, me fui. Me dieron mucho dinero, no me quejo. En las Maldivas gané en un año lo que el DT de El Salvador gana en siete años.

¿Y si le fue tan bien por qué no se quedó?

Porque a pesar de lo bello de las islas, es muy duro vivir ahí. El mes del Ramadán no se pasa más. Ahora la misma gente va a fundar otro club en Nueva Delhi, así que iré a hacer un trabajo parecido.

Nombró a muchos dirigentes, pero no a Calvo.

Es que no lo conocí, leo de él todo el tiempo. Cuando yo estaba ahí, él trabajaba en Canal 4.

¿Y qué sabe de Cristian Tobar, el chico de 14 años que llamó a la Selecta?

Sé todo de él. Que juega en Estudiantes, que le fue muy bien cuando fue a jugar a España con Fesa. Sé todo.

Alfredo Magaña dijo que usted había engañado a todos con el chico Tobar

Leí esa entrevista de Magaña y me puso muy feliz lo que dijo. Me hubiera preocupado si él coincidía conmigo.

¿Sigue pensando que Tobar estaba para jugar en la Selecta a esa edad?

Por supuesto, pero la federación no quiso llevarlo a Guatemala. Le hicieron mucho daño. Tenía mucha ilusión y lo tiraron de un quinto piso. Tuvo que volver a empezar de nuevo. Igual, si tiene madera, y yo siempre supe que la tenía, va a llegar. Salvando las distancias, lo mismo le pasó a Maradona, que había debutado en la Selección muy joven y luego lo dejaron afuera del Mundial 1978.

¿Qué opina del proyecto Fesa?

Es extraordinario. Lamentablemente no tengo el mail del presidente Saca porque yo lo he sugerido en varios países de Asia y hubo gente muy interesada. Eso sí, no hay que apurarlos. Por eso yo siempre hablo de las tres T: trabajo, tiempo y triunfo.

¿Se considera un técnico caro o barato?

Te lo voy a contestar con una anécdota real. Una vez, en una fábrica muy importante, se rompió una máquina y nadie podía repararla. Ninguno sabía qué tenía. De repente, apareció alguien y en 25 minutos la dejó lista. Cuando pasó la factura, se querían morir. Pretendía cobrar un millón de dólares. Sin embargo, cuando el dueño de la fábrica vio la factura, ordenó que se la pagaran de inmediato. ¿Sabés que decía la factura?

No.

Por reparación de la máquina, 1 dólar. Por descubrir el desperfecto de la máquina, 999,999 dólares. Esa es la clave, lo difícil es encontrar lo que anda mal. Y a mí nadie me puede negar que tengo ese ojo de tigre para ver las virtudes y los defectos. Eso sí, para solucionarlos se necesitan más de los 25 minutos que debió usar el técnico para reparar la máquina.

¿Qué opina del trabajo de De los Cobos?

Ya lleva, entre FAS y la Selecta, casi tres años. Quiere decir que conoce muy bien el fútbol del país. Además, como es mexicano, conoce bien a los salvadoreños. Y tuvo tiempo y muchísimos partidos de fogueo. Espero que tenga toda la suerte que es necesaria en cualquier profesión. Haber conseguido que la Fesfut lo lleve a Cancún a hacer una pretemporada me demuestra que es una persona con un alto poder de convencimiento.

¿Usted hubiera ido a Cancún?

Ja, ja… Si a mí hasta me sacaron el carro para ir a ver los partidos a Santa Ana… Pero no me quejo. Yo iba a dedo o me llevaban amigos pero jamás me perdía un partido.

¿Algún día volvería a El Salvador?

Es que yo nunca me fui…

 

Sitio desarrollado y mantenido por www.dinoamigos.com.ar  diseño Web derechos reservados 2008