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La opinión de Maradona, Grondona; Bianchi y Pekerman |
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Rolando
Torres se Confiesa (ver Nota) |
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Carlos Cavagnaro - El trotamundos del fútbol

Por PABLO ARO GERALDES
El Salvador ya había quedado eliminado de la competición preliminar
camino a Alemania 2006 y decidió dar un cambio de rumbo a su equipo
nacional. Y convocó para esa tarea al argentino Carlos Cavagnaro, un
entrenador de 59 años que acumula décadas de experiencia dirigiendo
equipos de fútbol en países de las más diversas culturas.En total,
Cavagnaro dirigió partidos de fútbol en más de cien países recopilando
anécdotas y vivencias como las que cuenta en esta divertida charla. Pero
decenas de entrenadores recorrieron los rincones más lejanos y extraños
del planeta llevando su enseñanza del balón.
¿Qué tiene de especial Carlos Cavagnaro?
La historia de su récord comienza a fines de los años 60, cuando era
jugador juvenil de Vélez Sarsfield y sufrió una lesión que lo marginó
definitivamente del juego. La noticia de los médicos era muy triste, pero
decidió que nada lo separaría del fútbol y siguió trabajando en el club,
como asistente del entrenador Victorio Spinetto, uno de los viejos
maestros del fútbol argentino.
Y muy pronto, en 1969, entraría al libro Guinness como el entrenador más
joven de la historia, al tomar la conducción de Argentinos Juniors con 22
años.En ese equipo, que debutó ante el gigante River Plate, hizo debutar
a un chico de 18 años llamado José Pekerman, quien hoy es el entrenador
de la selección argentina. Con el correr de los años se convirtió en su
consejero y amigo. Y tenía un “colaborador” un especial: entre los niños
que recogían los balones al costado del campo había uno bajito y gordito
que se llamaba Diego... Diego Maradona. “Los domingos era la mascota del
equipo”, recuerda Cavagnaro.
Su estilo marcó un cambio. Además de sus conocimientos de fútbol, es un
hombre de amplia cultura (es dueño de un colegio con extensión
universitaria) y siempre aplicó la psicología en sus equipos: por sobre
todas las cosas es un innovador, un motivador de los grupos.Pasó a
México,
donde obtuvo dos diplomas, de entrenador y de árbitro, y a los 24 años
comandó toda la organización deportiva de la UNAM, con 720 equipos a su
cargo y al frente de 22 entrenadores. Lo curioso es que siempre daba
órdenes a hombres más grandes que él.
Pasó por varios clubes de Argentina y marcó el debut de decenas de
jugadores jóvenes, entre ellos Calderón y Anzarda, quienes hoy son los
entrenadores de Arabia Saudita, equipo al que clasificaron para Alemania
2006.
Obtuvo también su título de director técnico en Inglaterra y recorrió el
mundo descubriendo jugadores y llenando sus valijas de historias. Como
cuando logró la medalla de bronce panamericana con Guatemala: “el
gobierno nos premió con un viaje a las ruinas de mayas de Tikal. Como no
iba ninguna línea aérea, fuimos en un avión del ejército: un Fokker en el
que nos sentamos todos contra el fuselaje. En pleno tour, empezaron a
sonar unas ametralladoras: los guerrilleros nos habían confundido con
militares y
nos salvamos de milagro”.
Tantos viajes y culturas diferentes dan como resultado vivencias
inolvidables, como la que ocurrió en Moscú, en la época de Leonid Breznev:
“Ya habíamos visto todos los museos y lugares históricos, y estábamos
aburridos. Se nos ocurrió entonces armar un partido de fútbol informal en
la plaza que estaba frente al hotel. Claro, era la Plaza Roja y estaba
cubierta de nieve. El seis contra seis con el Kremlin de fondo fue
inolvidable”.
-¿Qué alegrías le dio el fútbol?
-Muchas, algunas inmerecidas. Por ejemplo, cuando dirigía a Vélez
Sarsfield fuimos de gira a Haití, donde nos esperaba el coche
presidencial y una multitud en las calles, con banderas. Saludábamos a la
gente y después nos enteramos que el pueblo no había ido a recibir a un
equipo de fútbol, sino que creían que yo era el presidente de Argentina.
-¿Cómo fue su paso por Asia?
-Dirigí a la selección de Filipinas, en
1989. Y conseguimos la primera victoria de la historia, ante Vietnam.
-¿Estuvo en China?
-Sí, jugamos cuatro partidos con los filipinos, en cuatro ciudades
diferentes.
-¿Qué recuerdos guarda?
-En lo futbolístico logramos que Filipinas marcara un gol después de 720
minutos. Pero la sensación más fuerte fue el día que visitamos la Gran
Muralla, me temblaron los pies, estaba pisando seis mil años de
historia...
-¿Qué conoce del fútbol chino?
-Mucho. Nada de lo que pasa es casualidad. Por esos años estaba surgiendo
y hoy es una realidad: tiene fuerte presencia en los torneos juveniles,
en el último Sub20 de Holanda mostró un equipo poderoso y hay buenas
expectativas para el Sub17 en Perú. Entre los mayores, ya consiguió su
primera participación en la Copa Mundial y estará ausente en 2006 por un
extraño resultado entre Kuwait y Malasia, fue una eliminación injusta.
-¿Cómo ve el futuro?
Li Weifeng y Li Tie ya exhibieron su poder en Inglaterra; Li Jinyu me
gusta mucho y sobre todo Shao Jiayi, un artillero de clase internacional
y lo demuestra en el Munich 1860. Si China logró semejante progreso
cultural, industrial y deportivo, ¿cómo no va a crear un equipo de fútbol
poderoso?
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